¿Sabías que tus TokApp viajan a través del agua?

No es algo muy conocido, pero muchos de los mensajes que enviamos a través de TokApp se tienen que poner las gafas de buceo para ir por debajo del agua. ¿Por qué? Pues porque aunque vivimos en la época de las conexiones inalámbricas, la mayoría de las comunicaciones acaban yendo, en su parte final, a través de cables. Y muchos de estos están bajo el agua.

¿Cómo puede ser esto? Solo hay que entender cómo funciona relamente una comunicación en Internet: pensemos en un mensaje enviado a través de TokApp. Nosotros escribimos el mensaje y le damos a enviar. Tanto nuestro teléfono esté conectado mediante WiFi como a una red móvil, el mensaje llegará a un router o una torre de telefonía, los cuales siempre están conectados a una central a través de un cable (directa o indirectamente). Cuando nuestro TokApp llega a la central, este hará un viaje a través de cables por decenas de servidores y dispositivos hasta llegar a su destino pero ¿qué ocurre si el receptor está en la otra parte del mundo? Que irá a través de uno de los muchos cables submarinos, llevándose una pequeña “mojadura”.

¿Y cuántos cables submarinos hay? Pues echemos un vistazo al mapa actualizado a octubre de 2017:

Parecen muchos (son más de mil millones de kilómetros) pero no lo son tanto si pensamos en la cantidad de comunicaciones que se hacen a través de Internet. ¿Lo mejor de todo? Que el viaje de nuestro TokApp se hace en milésimas de segundo, por lo que llegará siempre al instante a su destino.