Todo lo que puedes saber de alguien con su número de teléfono

Con la inminente llegada de la nueva ley europea de protección de datos, el RGPD, los riesgos de compartir datos personales vuelven a estar una vez más sobre la mesa. Centrándonos en lo que respecta a mensajería móvil, en este artículo te mostramos un ejemplo de lo vulnerables que podemos volvernos según qué aplicaciones utilicemos de este tipo.

 

Seguro que alguna vez te ha enviado un mensaje un número de teléfono que no sabías de quién era o te han metido en un grupo de WhatsApp con alguien que no conocíasDesde TokApp vamos a decirte cuánta información podrías obtener de esa persona (y cómo) con el único dato de su número de teléfono:

 

 

 

Guarda el número de teléfono en la agenda de tu móvil.

 


En la aplicación Facebook Messenger, que permite a los usuarios de Facebook comunicarse por mensajes privados, selecciona la opción “Sincronizar contactos”: De este modo, ese contacto se importará a Facebook Messenger y allí te aparecerá con su nombre de usuario de Facebook, que casi siempre es su nombre real.

Fuente.4men.pt

 

 

Buscando el nombre en las redes (Facebook, Instagram, Linkedin, Google…) podrás ver desde fotos suyas, hasta de qué ciudad es, qué edad tiene, cuál es su nivel de estudios, dónde trabaja o ha trabajado, qué lugares suele frecuentar, su ideología, sus gustos musicales y cinematográficos, quiénes son sus amigos, su pareja o sus familiares, e incluso si va a asistir a algún evento o concierto próximamente. Y, casi con toda probabilidad, su dirección de correo electrónico.

 


Cuando tengas acceso a sus fotografías, puedes saber en qué otros sitios web las ha compartido y acceder a ellos con la opción de Google “Buscar por imagen”.

 



Pero todavía puedes indagar más allá, mucho, mucho más allá.

 

Busca en registros públicos. Para ello es conveniente que en el buscador escribas el nombre completo tal como se registra en los listados oficiales, es decir, empezando por los apellidos, separándolos del nombre con una coma, y siempre todo entrecomillado, así: “Primer apellido Segundo apellido, Nombre”.

Ejemplos:

– Si esa persona (o sus hijos) ha solicitado plaza en algunos estudios del Estado y fue aceptado, aparecerá en las listas provisionales de admitidos de la Consejería de Educación de su comunidad autónoma, con su DNI, la formación que va a cursar, el centro en el que la va a cursar, su nota media académica, y los nombres de todos sus futuros compañeros de aula.

– O si además ha solicitado alguna ayuda del Estado, como una de las becas MEC, su nombre completo figurará en el listado general de becarios, y junto a él, qué prestaciones recibe (de transporte, suplementos, cuantías fijas ligadas a la renta…), además del importe económico total que va a percibir. Y con ese dato, consultando los requisitos de las becas, puedes estimar muchos otros.

– Si está inscrito en alguna lista de organismos de administraciones públicas para la contratación, como el SERGAS, podrás ver la ciudad que se le ha asignado, su nota de oposición, sus puntos de formación y experiencia, si está a tiempo parcial, si está a corta o larga duración, el número de orden…

– Si tiene por ejemplo, alguna multa de tráfico que haya estado pendiente de pago, buscando en el BOE puedes averiguar su número de DNI y la localidad en la que reside.

 

 

Si ha publicado ofertas en algunas páginas de búsqueda de empleo o compraventa, como Milanuncios, al introducir el teléfono, puedes saber su nombre y ciudad, lo que compra, lo que vende, o si busca compañero de piso y dónde se encuentra el piso.

 

 

Si además, te creas una cuenta en Outlook (antiguo Hotmail), le envías un correo y consigues que te responda, haciendo clic en “Ver Origen del mensaje” puedes conseguir su dirección IP.

 

Una vez tienes la dirección IP, metiéndola en el buscador de cualquier web de geolocalización de IP, puedes saber qué dispositivo utiliza, cuál es la versión de su sistema operativo, el navegador que tiene instalado, qué compañía telefónica tiene contratada…

 

 

Para comprobarlo, utilizamos el número de teléfono de uno de nuestros compañeros. A partir de su número de teléfono llegamos a su nombre de usuario en las redes y con él, entre otras cosas, encontramos que había publicado una opinión sobre una pizzería en donde criticaba el servicio de reparto a domicilio diciendo que le habían entregado una pizza con 35 minutos de retraso y que ya estaba fría. Es de suponer que el pedido lo haya hecho desde su propia casa, con lo que ya sabríamos que su casa está a bastante menos de media hora de esta pizzería, cuya ubicación está incluida en la página. Esto nos permitiría acotar el área en la que vive lo suficiente como para deducir entonces el centro de salud que tiene asignado, cuál es el supermercado en el que hace la compra o, si tiene muy poca suerte, hasta el colegio al que van sus hijos.

 

Fuente: eleconomista.es

 

 

Esto es una muestra de todo lo que puedes saber, sin tener apenas conocimientos informáticos, partiendo tan solo de un número de teléfono. O lo que podría saber de ti un completo desconocido. Puede parecer sacado de un episodio de Black Mirror, pero es real: no hacen falta nada más que nueve dígitos.

 

 

¿Cómo podemos evitarlo?

 

Solo hay una manera, y es preservando nuestro anonimato. Para ello debemos procurar no publicar ni ceder datos a webs o usuarios que no sean de total confianza. Pero hay algo más a lo que también tenemos que prestar especial atención y de lo que con frecuencia nos despreocupamos: cómo enviamos los mensajes. Y más particularmente los que enviamos a través de los chats de grupo de entidades o empresas (grupos de padres del colegio, de trabajadores…) o a través de grupos domésticos en los que te veas incluído por un tercero. Y sobre todo, es imprescindible utilizar siempre aplicaciones seguras, como TokApp, que garanticen que tu información no está siendo expuesta o difundida.

 

Para mayor conciencia de este peligro, aquí tienes el video completo de la charla “¿Por qué me vigilan, si no soy nadie?” impartida por Marta Peirano, directora de la sección cultural del periódico digital eldiario.es, para TED: